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Preparando para una cesárea (cuando no la deseabas)




Algunas mujeres sentimos mucho rechazo a la idea de una cesárea y no deseamos contemplar la posibilidad de que sea necesaria. Imaginamos nuestros partos y detallamos nuestros deseos para ese momento esperado pasando lo más lejos posible por la idea de una cesárea. Pero muchas veces los profesionales que nos acompañan en este proceso se ven obligados a proponernos como única opción para el parto. Por nosotras y nuestros bebés.


Sabemos que aún existen profesionales que realizan cesáreas injustificadas y la cicatriz que muchas mujeres tenemos no sólo es visible en nuestra piel sino en todo nuestro ser.

Aún cuando la cesárea sea justificada y tengamos meses, días o minutos para procesar esta decisión, pueden atravesarnos infinitas emociones que van desde el miedo hasta el enojo, pasando por la frustración.


Para muchas mujeres, no poder dar a luz a través de un parto vaginal, carga con una pesada sensación de insuficiencia o de pérdida de un momento precioso en nuestras vidas. Muchas mujeres tenemos que hacer el duelo ante una cesárea programada por complicaciones o una realizada de urgencia…


Podemos comenzar por aceptar que una cesárea también es un parto. También es dar a luz a nuestro bebé…


Podemos aceptar nuestras emociones. Son reales y tenemos derecho a sentirlas.


Podemos pedir ayuda y buscar herramientas, como la meditación, que nos ayuden a sentirnos en paz con las circunstancias que nos llevan a una cesárea.


Podemos dar pequeños pasos para ayudarnos a atravesar esas emociones,

como la frustración… Por no poder vivir este momento único como lo habíamos imaginado, buscando enfocarnos en que lo más importante es tener a nuestros bebés sanos en nuestros brazos para darles todo nuestro amor.


O la vergüenza… Evitando compararlo con un parto vaginal y despojarnos de la idea de que se trata de una experiencia inferior o de menos amor para nuestro bebé…


O la insuficiencia… Sin asumir que hemos fallado o que nuestro cuerpo nos haya fallado… Se trata de otro modo de dar a luz porque las condiciones no son favorables para nosotras o nuestros bebés. Aceptando que una cesárea sigue siendo un parto.


O el enojo… Buscando la aceptación de las circunstancias y condiciones que demandan que nuestro parto sea a través de una cesárea…


Algo que puede ayudarnos en los momentos de ansiedad y miedo, antes o después de la cesárea, es meditar y conectar con nuestra respiración…


Enfocarnos en nuestra respiración, profunda y conscientemente, puede ayudarnos, bajando nuestro ritmo cardiaco, para estar más presentes y facilitar a nuestra mente a estar más clara y despojadas de esas emociones.


Encuentra una posición confortable…. Coloca una mano sobre tu pecho y la otra sobre tu vientre…


Inhala y exhala profundamente por algunos ciclos.


Inhala en cuatro tiempos… Uno, dos, tres, cuatro…


Exhala en seis tiempos… Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis…


Inhala… Uno, dos, tres, cuatro…


Exhala… Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis…


Inhala… Uno, dos, tres, cuatro…


Exhala… Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis…


Inhala… Mi cuerpo es capaz y fuerte


Exhala… Estoy lista para tener a mi bebé en mis brazos…


Inhala… Mi mente, mi cuerpo y mi hogar están listos para mi bebé


Exhala…Mi bebé y yo estamos seguros y a salvo


Inhala… No importa la forma en que nazca, tengo todo mi amor para darle


Exhala… Esto también pasará


Inhala… Cada minuto que pasa estoy más cerca a conocer a mi bebé


Exhala… Voy a hacer lo mejor para que mi bebé nazca sano y esté cuidado y a salvo…


Recuerda que el nacimiento es un acto de amor…


Todo nacimiento es sagrado… No importa las circunstancias…



Namaste


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